sábado, 31 de diciembre de 2016

A ESO



A eso de caer 
y volver a levantarte.
de fracasar y volver a comenzar.
de seguir un camino 
y tener que torcerlo.
de encontrar el dolor
y tener que afrontarlo.
A eso no le llames adversidad.
Llámale sabiduría.


A eso de saberte impotente.
de fijarte una meta
y tener que seguir otra.
de huir de una prueba
y tener que encararla.
de planear un vuelo
y tener que recortarlo.
de aspirar y no poder,
de querer y no saber,
de avanzar y no llegar.
A eso no le llames castigo,
Llámale enseñanza.


A eso de pasar días juntos radiantes.
Días felices y días tristes.
Días de soledad y días de compañía.
A eso no le llames rutina.
Llámale experiencia.


A eso de que tus ojos miren
y tus oídos oigan.
y tu cerebro funcione
y tus manos trabajen.
y tu alma irradie,
y tu sensibilidad sienta.
y tu corazón ame.
A eso no le llames poder,
Llámale milagro.


Fuente: rezandovoy.org

FELIZ y VENTUROSO año 2017.
La Paz, el Amor y la Misericordia de Dios inunden nuestros corazones para llegar a nuestros hermanos y ser testigos fieles.
Lápices en las manos de Dios.

lunes, 21 de noviembre de 2016

1ª convocatoria de cursos de teleformación regional 2016-17


 Dentro del plan de formación del profesorado de la Consejería de Educación se ofertan 26 cursos en la modalidad de teleformación.
Las condiciones de la oferta son las siguientes:
 Plazo de inscripción: Desde el 18 de noviembre del 2016 a las 10:00 horas al 25 de noviembre del 2016 a las 10:00h  
Publicación de listas de admisión en los cursos: 12 de diciembre de 2016. 
Fechas de realización: Los cursos se iniciarán el 15 de diciembre de 2016. La fecha de finalización estará en función de la duración de cada curso.
  • Destinatarios: Profesorado de los centros docentes andaluces no universitarios sostenidos con fondos públicos.
  • Cursos convocadosListado de cursos de la Convocatoria.
  • Modalidad y lugar de realización: Los cursos se realizarán en la modalidad de teleformación, en el Aula Virtual de Formación del Profesorado de la Consejería de Educación. Una vez realizada la adjudicación de las solicitudes los cursos serán gestionados por los Centros de Profesorado, apareciendo a partir de ese momento en la ficha del curso en Séneca el CEP correspondiente.
  • Duración: Los cursos tendrán una duración variable según las temáticas.
  • Procedimiento de solicitud: La inscripción en los cursos se realiza a través de la web de Formación del Profesorado o de cada uno de los CEP, debiendo accederse a través de la Consulta de Actividades Formativas. Podrán solicitarse hasta 3 cursos simultáneamente, se considerará prioridad en la adjudicación de cursos el orden cronológico en el que han sido realizadas las solicitudes, es decir, una solicitud realizada a las 10:00 tendrá prioridad sobre una realizada a las 10:05. Solo se adjudicará un curso por cada solicitante, si bien podrá realizarse nuevamente la petición de los cursos no adjudicados en siguientes convocatorias.
  • Criterios de adjudicación: Los cursos se adjudicarán por estricto orden de entrada de las solicitudes en Séneca, salvo que se indique lo contrario en las observaciones de la ficha del curso.
  • Criterios de abandono: Si en un plazo de 15 días una vez empezado el curso un participante no se ha presentado en el foro de presentaciones, se entenderá que dicho participante abandona el curso y se cursará su baja en el mismo. También se dará de baja en el curso a aquellas personas que aún habiéndose presentado en el foro, soliciten su baja voluntaria. Las plazas sobrantes producidas por esos abandonos se adjudicarán a las siguientes personas de la lista de solicitudes a las que no se les haya adjudicado ningún otro curso y que verifiquen fehacientemente su intención de realizarlo previa llamada telefónica o correo electrónico. Una vez transcurridos estos 15 días, no se cubrirán las plazas sobrantes producidas por el abandono de participantes.
      No podrán participar en un curso aquellas personas que ya lo hayan realizado con evaluación  positiva en ediciones anteriores.
Más información: Para obtener más información o resolver incidencias sobre el proceso de solicitud debe dirigirse al Soporte al usuario del Aula Virtual o al CEP de su zona.

viernes, 11 de noviembre de 2016

UNA VIDA LOGRADA

Una vida lograda

"El secreto de una vida lograda está en empeñarse en hacer aquello que amas y amar aquello que te propones".

Desde hace unos días traigo aquí a autores que quiero: Goethe, Chejov y hoy Dostoievski. Idealmente los he convocado en torno al mismo tema. Dar sentido a la vida. Precisamente, hace unos días, en uno de los frecuentes debates televisivos, oía al habitual gurú laico, experto en diversos humanismos, dar sus banales y, ahora ya, previsibles consejos para una existencia satisfecha y feliz. En realidad, una «vida lograda», en sentido auténtico y no publicitario, solo lo es aquella que logre descubrir el «secreto» al que se refiere el célebre novelista ruso. Es empeñarse en un amor genuino y amar el camino que te lleva al amor. Y si el amor es verdadero, profundo, sincero, aunque el camino a recorrer sea fatigoso, áspero, empinado y erizado de obstáculos, será también, paradójicamente, leve, dulce, placentero. Es curioso que en la antigua tradición china la longitud de los caminos no venía calculada “objetivamente” según las diversas unidades de medida sino según las dificultades. Un kilómetro de subida es “subjetivamente” más largo que un kilómetro de llanura. Pues bien, otra medida de la complejidad, de la duración, de la longitud de nuestras acciones podría ser la del amor. Si se ama, todo resulta más fácil, espontáneo, superable. Por esto hay que encontrar un significado verdadero para la vida y, entonces, siempre habrá aliento y fuerza para alcanzar y conquistar la meta. (Ravasi)

viernes, 4 de noviembre de 2016

Sencillamente



Nuestro deber consiste en mirar el mundo y verlo en su integridad. Conviene vivir más sencillamente para permitir que los otros puedan, sencillamente, vivir.


Quien daba este consejo era Ernst Friedrich Schumacher (1911- 1977), economista y experto en nuevas tecnologías. Mirar el mundo en su globalidad es actualmente una necesidad, que no significa casarse ingenuamente con todas las teorías sobre la globalización, pues a menudo son en realidad una opción unilateral hecha desde el punto de vista de los países más poderosos, más ricos, más productivos. Y aquí se nos presenta otra necesidad, expresada con un sugerente juego de palabras al compás del adverbio «sencillamente». Solo que la realidad implícita en esa frase más que un juego es un drama.

La llamada, por tanto, es seria y se refiere a nosotros, ciudadanos del mundo del bienestar, habitantes de las tierras del derroche, residentes en regiones del exceso y del egoísmo. Si nos decidiéramos finalmente a vivir un poco más sencillamente, permitiríamos a los ciudadanos del mundo de la miseria, a los habitantes de las tierras del hambre, a los residentes en las regiones de la pobreza sencillamente vivir. Nuestra sencillez de vida no solo volvería la atmósfera más respirable, sino que también dejaría vivir a una muchedumbre de hombres, mujeres y niños actualmente condenada a morir. 
Más que lanzarnos a proyectos faraónicos o despilfarros colosales de bienes, tratemos de avanzar por el camino de una grandeza más noble, la del alma y la generosidad. Grandeza que lleva a la esencia genuina de las cosas y por tanto a la verdad, empujándonos a opciones coherentes. El gran místico medieval Meister Eckhart (1260-1327) aconsejaba «a los hombres que no reflexionaran tanto en lo que deben hacer, sino más bien que pensaran en lo que deben ser».

Como aconsejaba el poeta inglés William Wordsword es importante «vivir con sencillez y pensar con grandeza».

Los propios errores


"No he conocido a nadie que, viendo sus propios errores, supiera echarse la culpa a sí mismo".

"Los errores del hombre le vuelven especialmente amable".


Propongo hoy, juntas, dos frases de tema análogo que apunté durante dos lecturas diferentes. La primera reflexión proviene del horizonte lejano de China, de aquel «maestro«maestro K´ung» cuyo nombre se latinizó en Confucio (VI-V a. C). De sus Lun Yu o Diálogos he sacado una verdad que nos cuesta reconocer. Cuando la vida nos demuestra que nos hemos equivocado, estamos dispuestos a todo, hasta llegar al absurdo o al ridículo con tal de no reconocer que la culpa es nuestra. Las excusas infantiles adoptadas por el niño sorprendido con las manos en la masa son las mismas que –adaptadas y más sofisticadas- seguimos dando de adultos con tal de no confesar nuestra fragilidad y responsabilidad.

"El valor de confesar los propios errores nos haría más fuertes y más apreciados", decía también Gandhi, pero es un camino raras veces recorrido. A este respecto viene a punto la segunda frase tomada de las Máximas y reflexiones del gran Goethe. Los errores hacen más humana a la persona.

Es verdad que siempre son una limitación, pero precisamente por esto nos vuelven más cercanos, más amables y familiares. Por lo que reconocer una equivocación con sencillez no es nada vergonzoso sino un acto de dignidad, capaz de producir simpatía. Incluso porque, como decía De Gaulle, «solo los imbéciles nunca se equivocan». No hay que olvidar, además, que los errores son fácilmente visibles y parece que flotan en la superficie.  Los valores de una persona, por el contrario, están a menudo ocultos, como sucede con las perlas, que solo las descubrimos hundiéndonos en lo profundo de los abismos marinos. (Ravasi)

ENVEJECER

«Santo Dios, ¡qué viejo estás!», exclamó un famoso maestro ante un amigo de juventud. El cual replicó: «No queda más remedio». «Es verdad», repuso el maestro. Pero añadió: «Sin embargo ¡hay que evitar envejecer!».

Encuentro este apólogo en una revista árabe y he querido traducirlo porque se juega con dos palabras aparentemente sinónimas, aunque en realidad son distintas: «llegar a viejo» y «envejecer». Lo primero es un fenómeno natural, ante el que uno es y se siente sustancialmente impotente.
El escritor Giovanni Arpino (1927-1987) afirmaba: «Nada es más humano que llegar a viejo, nada más natural. Pero hay que saberlo, aceptarlo, aguantarlo, sin caer en juvenilismos tontos y peligrosos, sin pretender trucar las cartas en el juego». El verbo «envejecer», en cambio, recuerda un deterioro interior, un apagarse el alma, un marchitarse los sentimientos, un mustiarse la esperanza. Esta situación no coincide con la edad cronológica, puede infectar incluso a los jóvenes que de repente se sienten cansados y sin gusto ante la vida. Y al contrario, hay ancianos que «en la vejez seguirán dando fruto, conservarán su verdor y lozanía como palmera o cedro del Líbano, plantados en la casa del Señor» (Sal 92, 13-15). El gran Goethe escribía: «Ser joven es un efecto de la naturaleza y se disipa como la niebla; permanecer jóvenes es mucho más, es un arte de pocos». Con este arte es como se conserva un espíritu ágil y un corazón ardiente hasta en plena vejez. (Ravasi)

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Ante la atmósfera contaminada: protestantismo y catolicismo por Pablo Cervera.

Cuando a un católico se le pregunta qué es el protestantismo normalmente lo define más por lo que no es (negativamente) que por lo que es (positivamente): protestante es «el que no cree en la Virgen, ni en los santos, ni en la presencia eucarística; el que rechaza la autoridad de la Iglesia, del Papa…»

Hablando de modo general es difícil determinar lo que es el protestantismo por la multiplicidad de líneas teológicas heterogéneas que incluye. Me referiré a las dos primeras de las tres grandes ramas posibles dentro del protestantismo: luteranismo, calvinismo y anglicanismo.

La línea divisoria de los principios teológicos de ambos sistemas, lo definitorio del protestantismo, por contraposición al catolicismo, puede cifrase en la palabra «solamente» (allein, en alemán) frente al «y» (und) católico. En esa palabra tan breve veía Karl Barth (teólogo protestante) la gran diferencia entre protestantes y católicos. Frente a la formulación exclusivista, la formulación complexiva. Así, frente a la «sola Escritura», el catolicismo habla de «Escritura y Tradición»; frente a la «sola gracia» el catolicismo habla de «gracia y mérito (libertad) del hombre»; frente a la «sola fe» para la salvación en los protestantes, los católicos afirman la necesidad de «fe y obras». Así podríamos seguir: «sólo Cristo» frente a «Cristo y la Iglesia» o «Cristo y María»: con tener algo de cierto esta esquematización, hay que advertir que los términos binarios católicos no son equivalentes o de igual importancia: el elemento humano es fruto del divino.

El principio de exclusividad protestante, llevado al extremo, impide el carácter de diálogo personal con el que Dios ha querido acercarse al hombre: por subrayar la gracia, lo divino, se minusvalora la respuesta positiva del hombre, su principio de autonomía. Para decirlo en dos palabras: ninguna realidad creada puede ser instrumento positivo en manos de Dios. En realidad supone olvidar el principio fundamental del cristianismo, la ley de la Encarnación, por el que el que Dios asume la naturaleza humana para llevarnos a la salvación.

La repercusión del principio protestante de la salvación por la sola fe se ilumina con la figura de la Virgen María, como prototipo de ser humano. María, en el protestantismo, es un elemento pasivo en la Encarnación: recibe pasivamente en su seno al Verbo de Dios. Por el contrario, el catolicismo ha subrayado siempre la intervención positiva de María con su «sí», su «hágase», decisión personal que responde a la invitación divina, con la que colabora positivamente a la obra de la salvación.

Para el catolicismo la grandeza de Dios respecto al hombre se manifiesta en que nos ha hecho capaces de responder activamente a la invitación de la gracia: el hombre coopera con sus obras a la salvación.

En la teología católica de los sacramentos la realidad creada es instrumento para significar y causar la gracia de Dios: el agua, el aceite, el pan y el vino.. y las palabras pronunciadas en cada sacramento. La idea católica de los sacramentos admite que lo creado puede Dios convertirlo en instrumento de su gracia. Para el protestantismo nada creado puede tener influjo positivo en el orden de la salvación.

El protestantismo insiste en la experiencia individual de creyente para formar parte de la comunidad eclesial frente al carácter comunitario, institucional y visible propio de la Iglesia católica.

Cuadro comparativo

Declaración conjunta católico-luterana

(ZENIT –  Roma).- Con motivo de la visita del Santo Padre Franciso a Suecia con motivo de los 500 años de la Reforma protestante, al concluir la ceremonia en la catedral de Lund que se realizó este lunes 31 de octubre por la tarde, en la que exponentes protestantes y católicos expusieron el deseo de unidad y lamentaron errores del pasado, y en el que el Papa pidió al Espíritu Santo que conceda un nuevo inicio a las relaciones entre luteranos y católicos, se firmó la siguiente declaración conjunta.


Leer toda la declaración

miércoles, 26 de octubre de 2016

Agua sucia


"Quien se llega al agua a disgusto, siempre llena el cubo con agua sucia.
Todos recordamos Ruanda como un país africano marcado por la sangre de imponentes masacres étnicas. Las tribus de los Utu y de los Tutsi se enfrentaron sin piedad, tratando de destruirse mutuamente y de destruir incluso sus culturas. Un misionero que ha vivido muchos años en aquella tierra, encantadora por otra parte, me habla de las tradiciones indígenas, de la vida cotidiana y de sus valores expresados a través de la sabiduría popular. Me cita el proverbio que propongo como signo de la universalidad de muchos valores morales.
Padres y educadores saben lo que significa tener muchachos muy inteligentes, pero también extremadamente indolentes. Cuántas dotes perdidas por inercia. Impresiona siempre ver grupos de jóvenes arrastrarse cansinamente horas y horas sin meta, sin el más mínimo gusto por nada, sin objetivo alguno. 
El agua limpia contenida en ese recipiente que son las capacidades y las ocasiones de actuar, pronto se enturbia y se tira. La sabiduría africana, más que de pereza, habla de «no querer», de «malquerer». Aspecto subsecuente del que lamentablemente somos testigos a todos los niveles es el gesto resignado, con actitud desganada, mostrado incluso cuando se trata de un deber. Un triste estilo que impera en los servicios públicos y en la vida privada". (Ravasi)

viernes, 21 de octubre de 2016

CURSO VALORES. 174127REL001 y 174130CS01.

Se ha convocado el curso  
"LA EDUCACIÓN EN VALORES EN EL ÁREA DE RELIGIÓN A TRAVÉS DEL CINE, EL TEATRO Y LA MÚSICA".

imagen extraida de este enlace

El curso es de ámbito provincial y tiene dos sedes.

CEP ALCALÁ con código 174130CS01.
Para el profesorado de los Centros del Profesorado de Alcalá de Guadaira, Osuna-Écija y Lebrija.

CEP SEVILLA con código 174127REL001.
Para el profesorado de los Centros del profesorado de Sevilla,Castilleja y Lora.

Las inscripciones pueden realizarse hasta el 2 de noviembre a través de SENECA.

Para más información puede consultar con la asesoría provincial de Religión en el CEP SEVILLA.

domingo, 16 de octubre de 2016

El caballo y el toro

El caballo y el toro

Un caballo y un toro vieron que su amo se preparaba para ir a la guerra. El caballo se inquietó; el toro, en cambio, no se preocupó lo más mínimo. Pensaba que él no tenía nada que perder. El amo ensilló el caballo y partió para la batalla. Pero antes de que estallara la contienda, las partes enemigas llegaron a un acuerdo. El amo, con sus amigos, decidió festejar el acuerdo con un banquete. Así, degolló al toro.

Esta parábola forma parte de un antiguo e inagotable patrimonio de cuentos morales elaborados a lo largo de los siglos en el mundo árabe. La sabiduría popular siempre encierra una semilla de universalidad en sus simples lecciones. Aquí se ridiculiza la estupidez del egoísmo. El toro, satisfecho de su seguridad, se ríe de la desgracia ajena y no prevé que la afortunada suerte puede imprevistamente venirse abajo. A menudo, la obtusa preocupación por el propio interés no deja intuir los peligros que nos rodean y así se puede encontrar uno con un amargo despertar. Querría que este apólogo nos abriese a una mayor sensibilidad frente a los otros, levantando la cabeza un momento por lo menos de “lo nuestro”. El poeta inglés John Donne (1572-1631) invitaba a preguntarse por quién tocan las campanas de muerte porque ellas no señalan solo el fallecimiento de otro, sino que, de algún modo, tocan por nosotros porque también nosotros somos mortales, pese al bienestar presente. Tomar parte en los sufrimientos del otro es un acto de humanidad. El inmigrante hambriento no es problema ajeno a nuestro tranquilo vivir, es una llamada a nuestro egoísmo para que se abra a la solidaridad, porque también a nosotros nos puede llegar el día de la pobreza y de la miseria. (Ravasi)

viernes, 14 de octubre de 2016

COMPASIVOS O ZOMBIS

La verdadera compasión «piedad», no la retórica y sentimental, es saber compartir hasta el fondo el dolor de los otros, asumiéndolo uno mismo, hasta cargar con su peso. Es significativo que el hombre haya sido creado por Dios como ser «social». ¿Acaso no es verdad que, apenas salido de las manos del Creador, surge inmediatamente la necesidad de tener «una ayuda que le sea semejante» (o, como dice el original hebreo, «que le esté enfrente», los ojos en los ojos)?

Si no somos capaces de lazos interpersonales, si nos recluimos en la soledad del egoísmo, no por ello estaremos más tranquilos y a gusto. No, somos más miserables, estamos ya muertos, aunque estemos vivos.
El hombre contemporáneo tiene, ciertamente, más autonomía que antes, incluso más contactos. Pero se ha empobrecido en sus relaciones. Conoce el encuentro de los cuerpos, pero no el de las almas, que genera el auténtico amor. Por esto, los hijos, tan pronto como pueden, dejan solos a los padres, quizá como los padres les dejaron solos por las calles, sin cogerlos de la mano. La llamada que brota de la imagen de Eneas llevando al viejo Anquises es básicamente cristiana y tiene en el Samaritano la imagen amorosa ejemplar, tanto para creyentes como para agnósticos.

Mensaje del Papa "MISERICORDIA DEL CORAZÓN A LAS MANOS"

MISERICORDIA EN LAS MANOS DESDE EL CORAZÓN. HABLA EL PAPA FRANCISCO.

http://www.religionenlibertad.com/video/francisco-y-el-ser-misericordiado-32855.html

El hombre como fin

El hombre como fin. (Cardenal Ravasi)


Actúa en el trato con la humanidad, la tuya y la de toda otra persona, siempre como un fin y nunca como un medio.

Fue uno de los más grandes pensadores del moderno Occidente, Immanuel Kant (1724-1804). No es fácil la lectura de sus escritos, aunque algunas frases suyas se han hecho célebres. ¿Quién no recuerda aquella: «El cielo estrellado sobre mí y la ley moral dentro de mí»? Está en su libro Crítica de la razón práctica (1785), y es un aviso siempre valioso, básico para el respeto de la dignidad de cada persona. Es verdad que de manera descarada nadie quiere hoy reducir a esclavo al otro, considerándolo como puro instrumento de trabajo o pura mercancía. Esto parece cosa de un pasado ya enterrado. Pero lamentablemente solo es una declaración de intenciones y no una opción operativa en nuestros tiempos. Y no solo porque todavía haya multitud de mujeres del Oriente europeo o de África esclavizadas en el campo y la ciudad; quizá sean precisamente quienes se declaran pomposamente cristianos los que favorecen y alimentan esta esclavitud, como lo hacían en otro tiempo los señorones y los ricos terratenientes. Hay otro camino más solapado para reducir a la persona humana a la esclavitud y es la de condicionar su mente, su conducta, sus opciones, reduciéndola así a puro consumidor o a alguien a quien se pueda manipular según los propios intereses. Hay que estar siempre en guardia y repetir la advertencia de Kant a todos, desde los políticos, los responsables de la comunicación, los poderosos de aquí y de allá, hasta quien sienta la tentación de abusar del prójimo que tiene al lado.

miércoles, 12 de octubre de 2016

III SEMANA DE CINE ESPIRITUAL ESCOLAR. Desde 3 ºEPO hasta BACH.

Estimados y queridos profesores de Religión y Moral Católica:

Para tenerlo en cuenta en las programaciones didácticas que se aprobarán próximamente queremos avisaros de la celebración de la III Semana del Cine Espiritual en Sevilla el próximo mes de enero.

CREEMOS QUE ES UNA BUENA OCASIÓN PARA SALIR DE LOS CENTROS Y COMPARTIR LA ALEGRÍA DEL SER CRITIAN@ EN COMUNIDAD.

La Delegación Diocesana de Enseñanza y Escuelas Católicas de Sevilla tiene el placer de comunicarles la celebración en Sevilla de la III SEMANA DE CINE ESPIRITUAL.

Un evento que lleva varios años realizándose en otros puntos de España, 

Esta es, ante todo, una propuesta destinada a niños y jóvenes que, a través de sus Centros Educativos, profundizan en las competencias digital, comunicativa y espiritual. Los materiales formativos que se ofrecen sirven de base para la profundización, a través del cine, en temas de contenido existencial, con referencia trascendente y perspectiva cristiana.

El análisis fílmico, filosófico y teológico del cine es una ocasión privilegiada para la formación de espectadores críticos capaces de descubrir el sentido.
La Semana del Cine Espiritual es también una propuesta de DIVULGACIÓN del cine espiritual. Además se convierte en una oferta FORMATIVA.

En esta III Edición en Sevilla de la Semana el lema de la misma, “Di más bien Creación”, nos invita, aún de forma indirecta, a contemplar la naturaleza como Creación de Dios y proponer el compromiso de cuidar de ella, en consonancia con la propuesta del Papa Francisco en su Encíclica “Laudato Si”. “«Laudato si’, mi’ Signore» – «Alabado seas, mi Señor», cantaba san Francisco de Asís. En ese hermoso cántico nos recordaba que nuestra casa común es también como una hermana, con la cual compartimos la existencia, y como una madre bella que nos acoge entre sus brazos.”

Para la organización de este evento llevamos meses trabajando de manera conjunta y coordinada Escuelas Católicas de Sevilla,la Delegaciones de Medios de Comunicación y la Delegación de Enseñanza de la Archidiócesis de Sevilla, la editorial EDEBE así como European Dreams Factory empresa sevillana especializada en la distribución de películas de cine que transmitan un mensaje enriquecedor, familiar y con valores positivos.


PELÍCULAS SELECCIONADAS


Atrapa la Bandera (2015) de Enrique Gato.
Duración: 97 minutos.
Clasificación: Todos los públicos.
Para 3º a 6º de Primaria.
Se trata de la historia de Mike Goldwing, un joven y valiente chico de 12 años hijo y nieto de astronautas, cuya familia está separada a raíz de un incidente que ocurrió años atrás. Después de abandonar el programa Apolo en el último momento, su abuelo se marchó de casa y no quiso saber nada más de su familia. Para poder reconciliar a su familia, Mike deberá embarcarse en un viaje por el espacio para llegar a la Luna antes que el malvado Richard Carson y recuperar la bandera americana plantada en 1969 para poder demostrar que el hombre sí pisó la Luna. Mike viajará junto a su testarudo abuelo, a su mejor amiga Amy y a un simpático camaleón, mascota de su mejor amigo, hasta la Luna. Desde la Tierra, recibirá la ayuda de todo el equipo de la NASA, incluida su familia, y también de su mejor amigo Marty, dueño de Igor e inventor de un montón de extraños y útiles artilugios.
Se trata de una de las mejores películas españolas de animación con un buen guión que encandila, unos dibujos minuciosos de gran nivel técnico y una música que impacta y acompaña. En el estilo de Planet 51” (2009,) que ya seleccionamos en la Semana del Cine Espiritual, la película tiene gran atractivo y permite participar de la realización de un sueño-proyecto como es viajar a la luna. Las dificultades y obstáculos se pueden superar desde la unión y la cooperación de todos según las diferentes capacidades desde los valores del esfuerzo perseverante, la sencillez humilde para dejarse ayudar por los más mayores (el viejo astronauta) y el coraje para no desfallecer. La película tiene el premio al Cine y Educación en Valores.
Temas: Los viajes espaciales, el valor de la familia, la reconciliación, el espacio como aventura y misterio, la contemplación de la creación.

  Little Boy (2015) de Alejandro Monteverde.
Duración: 106 min.
Clasificación: Apta mayores de 13 años por algunas escenas de violencia
Para ESO.
Pepper Busbee es un niño de 8 años que vive junto a su familia en una pequeña ciudad en Estados Unidos. Todo el mundo le conoce como “Little Boy” debido a su baja estatura. Rechazado y molestado por el resto de niños el único amigo de Little Boy es su padre James, con el que cada día parece una aventura. El mundo de Little Boy se derrumba cuando James es reclutado como soldado para ir a la Segunda Guerra Mundial. Inspirado por su héroe de cómic, Little Boy cree que puede lograr lo imposible: traer a su padre de vuelta a casa. Para tener éxito en su misión, debe hacerse amigo de la persona a quien más teme, un anciano japonés al que nadie en la ciudad habla y que representa la cara del enemigo.
Little Boy es una película familiar épica que te lleva en un viaje de valentía, humor y amor, a través de la más improbable de las amistades y la esperanza de un niño.
Una propuesta en la estela de “Bella” con la dirección de Alejandro Monteverde y la producción de Eduardo Verástegui. Es un tipo de cine de inspiración cristiana pero que se destina al gran público y que tiene algunos rasgos de este tipo de producciones del cine norteamericano. El hecho de que el protagonista sea un muchacho la hace atractiva para el público joven, que se siente atraído por esta historia de superación en la que Dios ayuda al que actúa desde las obras de misericordia y no desde el odio y la violencia. Formalmente es atractiva con una buena puesta en escena, una fotografía colorista, la banda sonora atractiva y gestos pegadizos como el que realiza el pequeño Pepper cuando pide un milagro. El trasfondo de la historia permite abordar temas espirituales valiosos.
Temas: El valor de la familia, la amistad con los diferentes, la providencia de Dios, las obras de misericordia, la fe de los pequeños.

 Resucitado (2016) de Kevin Reynolds.
Duración: 102 min.
Clasificación: Apta mayores de 13 años con una batalla al comienzo con violencia cruda y las escenas de la crucifixión.
Para 4º ESO y Bachillerato.
Clavius es un tribuno romano, violento y ambicioso que aspira a alcanzar una posición en Roma. Poncio Pilato le ha encargado una investigación para encontrar el cuerpo desaparecido de Yeshua, el nazareno que según la versión judía ha sido arrebatado por sus seguidores. Acompañado por su lugarteniente Lucius enlaza con el grupo de los discípulos y tras ellos se ve implicado en las apariciones. Lo que empezó siendo una misión de control del orden terminó cambiando su vida.
Tras el gran éxito de La pasión de Cristo (2004) de Mel Gibson, este “Resucitado” de Reynolds se propone continuar la historia donde quedó. Eligiendo la forma narrativa de las representaciones fílmicas sobre Jesús, presenta el acontecimiento pascual desde la perspectiva de un agnóstico que se enfrenta al misterio de alguien que ha vuelto a la vida. La opción apologética marca la narración. Un testigo externo, opuesto a la perspectiva de los discípulos, ha asistido a la muerte, ha empujado con sus manos la piedra de la sepultura y la ha mandado sellar. Sin embargo, comprueba más adelante como el sepulcro está vacío, llegando a tener en sus manos el sudario con su imagen plasmada. Su búsqueda, ahora ya personal, le llevará a participar de varios encuentros con el Resucitado hasta vivir el momento de la ascensión.
La película tiene sus limitaciones incorporando narraciones de ficción a los evangelios, arrastrando la dificultad de representar al Resucitado o de presentar la transformación que se produce en los discípulos tras reconocer que el Crucificado está vivo así como haciendo desaparecer a María de la escena postpascual. Pero su forma de intriga detectivesca tipo CSI, la espectacularidad de la producción y la solvencia de los actores hace de ella una propuesta atractiva que permite una acercamiento a Jesús de Nazaret en el acontecimiento de la radical novedad de la resurrección.
Temas: La figura histórica y el tiempo de Jesús, la resurrección de Cristo, la experiencia pascual, el nacimiento de la iglesia, la conversión a la fe.

  
LUGARES DE PROYECCIÓN
1.   COLEGIO  SAFA  C/Calatrava, 38. (Zona Alameda)
2. COLEGIO SAN JOSÉ - SAGRADOS CORAZONES (PP.BLANCOS)  C/ Juan Ramón Jiménez, 22. (Zona Los Remedios)

DÍAS DE PROYECCIÓN:   18, 19 y 20 de Enero de 2017

HORARIOS DE PROYECCIÓN: Primer Pase 10 horas.  Segundo Pase 12 horas

Cada Centro asistente podrá elegir lugar y horario de asistencia, mediante Reserva de Turno.

PRECIO: 1,50 € por cada alumno asistente. El profesorado lo abonará directamente en la Secretaría de la Delegación Diocesana de Enseñanza.
El profesorado y personas que asistan al cuidado del grupo no tendrán que abonar ninguna cantidad.

RESERVA DE TURNO y PAGO DE ENTRADAS: DEBERÁ REALIZARSE ANTES DEL DÍA 16 DE DICIEMBRE DE 2016.

En el documento facilitado en la propia Delegación Diocesana de Enseñanza en el momento de efectuar el abono de las entradas se indicarán, claramente, los siguientes datos:
Nombre del Colegio; Película; Lugar de Proyección deseado; Horario de Proyección deseado; Número de Plazas Reservadas; Persona y teléfono de Contacto; Persona Responsable del Grupo el día de la Proyección y Número de Teléfono móvil para posible contacto.
LA ORGANIZACIÓN SE RESERVA LA POSIBILIDAD DE SUSPENDER ALGUNO DE LOS PASES SI ESTIMA QUE EL NÚMERO DE PLAZAS RESERVADAS ES INSUFICIENTE PARA UNA ADECUADA REALIZACIÓN DE LA SESIÓN, REUBICÁNDOSE A LOS CENTROS AFECTADOS EN OTRO HORARIO Y/O LUGAR DE PROYECCIÓN
Para que la Reserva se considere realizada, deberá haberse abonado la cantidad correspondiente en la Delegación Diocesana de Enseñanza conforme a lo establecido, en el apartado referente al precio de la asistencia.

MATERIAL DIDÁCTICO (Editorial EDEBE)
Con posterioridad a la reserva se remitirá, al Colegio asistente a cada sesión, la Unidad Didáctica preparada por la Organización sobre la película visionada, para que pueda ser trabajado por los alumnos.

MÁS INFORMACIÓN

Puede contactar directamente con la asesoría de formación de la Delegación Diocesana de Enseñanza: Teléfono: 625.470.475 Correo electrónico: formación@relisevilla.es       

PARA ANTES DE ENSEÑAR, ESCRIBIR O PREDICAR. (Sto. Tomás)

PARA ANTES DE ENSEÑAR, ESCRIBIR O PREDICAR. (Sto. Tomás)

Creador inefable, que en los tesoros de tu sabiduría has establecido tres jerarquías de Ángeles, y las has colocado sobre el cielo empíreo con orden admirable y has dispuesto admirablemente todas las partes del universo.
Tú, pues, que eres considerado verdadera fuente de la luz, y principio eminentísimo de la sabiduría, dígnate infundir un rayo de tu claridad en las tinieblas de mi inteligencia, alejando de mí las dos clases de tinieblas con las que he nacido: la del pecado y la de la ignorancia.
Tú, que sueltas las lenguas de los niños, prepara mi lengua e infunde la gracia de tu bendición en mis labios.
Concédeme la agudeza para entender,
 la capacidad para asimilar,
el modo y la facilidad para aprender,
la sutileza para interpretar y
 la gracia abundante para hablar.
Instruye el comienzo,
dirige el desarrollo,
completa la conclusión.
Tú, que eres verdadero Dios y hombre, y
que vives y reinas por los siglos de los siglos.
AMEN.

La tolerancia



No me gusta la palabra “tolerancia”, pero no encuentro otra mejor. El amor nos enseña a tener por la fe de los otros el mismo respeto que tenemos por la nuestra. La tolerancia no es indiferencia por la propia fe, sino amor más puro e inteligente por ella. Está claro que la tolerancia no es confusión entre bien y mal, entre justo e injusto.

Palabras de antología, éstas de Gandhi (1869-1948), el gran maestro de la no-violencia. Palabras necesarias en nuestros días, más bien marcados por el fanatismo y la intolerancia. Él añadía que «la tolerancia nos da un poder de penetración espiritual que está tan lejos del fanatismo como el polo norte del polo sur». Realmente, tenía razón al declararse insatisfecho con el uso de esta palabra porque implica un matiz de altivez y de superioridad respecto de lo “tolerado”. Por algo el cristianismo prefiere la palabra “amor”. Sin embargo, la tolerancia ya es un gran paso, sobre todo si educa en el conocimiento y el respeto del otro, del distinto, del extraño. Esta actitud no debe ser indiferencia, confusión o sincretismo vano y vago. Es conciencia de la diferencia, pero también de la disponibilidad –a través de un diálogo recíproco– para alcanzar una convivencia, una armonía, una solidaridad. No es solo no hacer mal al otro, sino ayudarle a superar la dificultad de la extrañeza para sentirse acogido y respetado, extinguiendo miedos y reacciones hostiles. Decía Gandhi: «La no-violencia es la ley de los hombres, la violencia es la ley de los brutos». (Card. Ravasi)

lunes, 3 de octubre de 2016

Carta de un padre socialista a su hijo sobre la enseñanza de la religión.


El soialista Jean Jaurés nació en 1859 en Castres, Francia. Fue diputado por el Partido Obrero Francés en 1889, manteniéndose como parlamentario hasta 1898. Posteriormente fue elegido también en las elecciones de 1902, 1906, 1910 Y 1914. Murió en 1914. En 1904 fundó el periódico L’Humanité. En 1905 consigue unir bajo su liderazgo a los socialistas franceses, formando la Sección Francesa de la Internacional Obrera. Fue precisamente el diario L’Humanité el que publicó esta carta dirigida a su hijo que reproducimos.
















«Querido hijo, me pides un justificante que te exima de cursar la religión, un poco por tener la gloria de proceder de distinta manera que la mayor parte de los condiscípulos, y temo que también un poco para parecer digno hijo de un hombre que no tiene convicciones religiosas. Este justificante, querido hijo, no te lo envío ni te la enviaré jamás.
No es porque desee que seas clerical, a pesar de que no hay en esto ningún peligro, ni lo hay tampoco en que profeses las creencias que te expondrá el profesor. Cuando tengas la edad suficiente para juzgar, serás completamente libre; pero, tengo empeño decidido en que tu instrucción y tu educación sean completas, no lo serían sin un estudio serio de la religión.
Te parecerá extraño este lenguaje después de haber oído tan bellas declaraciones sobre esta cuestión; son hijo mío, declaraciones buenas para arrastrar a algunos, pero que están en pugna con el más elemental buen sentido. ¿Cómo sería completa tu instrucción sin un conocimiento suficiente de las cuestiones religiosas sobre las cuales todo el mundo discute? ¿Quisieras tú, por ignorancia voluntaria, no poder decir una palabra sobre estos asuntos sin exponerte a soltar un disparate?
Dejemos a un lado la política y las discusiones, y veamos lo que se refiere a los conocimientos indispensables que debe tener un hombre de cierta posición. Estudias mitología para comprender historia y la civilización de los griegos y de los romanos, y ¿ qué comprenderías de la historia de Europa y del mundo entero después de Jesucristo, sin conocer la religión, que cambió la faz del mundo y produjo una nueva civilización? En el arte, ¿qué serán para ti las obras maestras de la Edad Media y de los tiempos modernos, si no conoces el motivo que las ha inspirado y las ideas religiosas que ellas contienen? En las letras, ¿puedes dejar de conocer no sólo a Bossuet, Fenelón, Lacordaire, De Maistre, Veuillot y tantos otros que se ocuparon exclusivamente en cuestiones religiosas, sino también a Corneille, Racine, Hugo, en una palabra a todos estos grandes maestros que debieron al cristianismo sus más bellas inspiraciones? Si se trata de derecho, de filosofía o de moral, ¿puedes ignorar la expresión más clara del Derecho Natural, la filosofía más extendida, la moral más sabia y más universal? -éste es el pensamiento de Juan Jacobo Rousseau-.
Hasta en las ciencias naturales y matemáticas encontrarás la religión: Pascal y Newton eran cristianos fervientes; Ampere era piadoso; Pasteur probaba la existencia de Dios y decía haber recobrado por la ciencia la fe de un bretón; Flammarion se entrega a fantasías teológicas.
¿Querrás tú condenarte a saltar páginas en todas tus lecturas y en todos tus estudios? Hay que confesarlo: la religión está íntimamente unida a todas las manifestaciones de la inteligencia humana; es la base de la civilización y es ponerse fuera del mundo intelectual y condenarse a una manifiesta inferioridad el no querer conocer una ciencia que han estudiado y que poseen en nuestros días tantas inteligencias preclaras. Ya que hablo de educación: ¿para ser un joven bien educado es preciso conocer y practicar las leyes de la Iglesia? Sólo te diré lo siguiente: nada hay que reprochar a los que las practican fielmente, y con mucha frecuencia hay que llorar por los que no las toman en cuenta. No fijándome sino en la cortesía, en el simple “savoir vivre”, hay que convenir en la necesidad de conocer las convicciones y los sentimientos de las personas religiosas. Si no estamos obligados a imitarlas, debemos, por lo menos, comprenderlas, para poder guardarles el respeto, las consideraciones y la tolerancia que les son debidas. Nadie será jamás delicado, fino, ni siquiera presentable, sin nociones religiosas.
Querido hijo: convéncete de lo que te digo: muchos tienen interés en que los demás desconozcan la religión; pero todo el mundo desea conocerla. En cuanto a la libertad de conciencia y otras cosas análogas, eso es vana palabrería que rechazan de consuno los hechos y el sentido común. Muchos anti-católicos conocen por lo menos medianamente la religión; otros han recibido educación religiosa; su conducta prueba que han conservado toda su libertad
Además, no es preciso ser un genio para comprender que sólo son verdaderamente libres de no ser cristianos los que tienen facultad para serlo, pues, en caso contrario, la ignorancia les obliga a la irreligión. La cosa es muy clara: la libertad, exige la facultad de poder obrar en sentido contrario. Te sorprenderá esta carta, pero precisa, hijo mío, que un padre diga siempre la verdad a su hijo. Ningún compromiso podría excusarme de esa obligación».





viernes, 30 de septiembre de 2016

Sobre el silencio.

El silencio del desierto

Hay un silencio de paz cuando el desierto derrama, al caer la tarde, su frescor, dando la impresión de que hemos alcanzado ya el puerto tranquilo, arriadas las velas. Está el silencio del mediodía, cuando bajo el implacable sol cesan pensamientos y movimientos. Y está el silencio profundo, cuando de noche se contiene la respiración incluso y nos ponemos a escuchar.

Un proverbio tuareg afirma que «quien no conoce el silencio del desierto no sabe qué es el silencio». Es lo que confirma también, con el párrafo citado, el escritor-aviador francés Antoine de Saint-Exupéry (1900-1944), que vivió temporadas en Marruecos. Celebramos hoy la memoria litúrgica de san Jerónimo, el célebre traductor de la Biblia al latín. Pues bien, él eligió abandonar la ruidosa y mundana Roma, donde había vivido cosechando triunfos, para retirarse al desierto cabe Belén. 
El verdadero silencio no es mera ausencia de sonidos, así como el desierto en manera alguna es falta de presencias. Incluso los sentidos se vuelven más atentos y los pensamientos más limpios y así se viven experiencias mucho más intensas. Inmersos como estamos en los ruidos y en las cosas, flotamos sobre la superficie de la vida, inadaptados para bajar a lo profundo. Somos incapaces de limpiar la mente y el corazón para quedarnos solo con las verdaderas realidades importantes. No conseguimos saborear paz y serenidad, envueltos como estamos por el frenesí de hacer y de movernos. De ahí, la necesidad de una experiencia del desierto y del silencio para encontrarnos con Dios y con nuestro yo.  (Ravasi)

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Hablar de sí mismo

Os dejo esta reflexión que particularmente me aplico a la hora de trabajar con mis alumnos y en casa pero no siempre con éxito.

Reprochamos a menudo a la gente que hable de sí misma, pero es el tema del que mejor hablan.


    Debo a un lector de Brindis este aforismo, pero él no sabe quién es su autor. Puedo decirle que se trata del escritor francés Anatole France (1844-1924) en su ensayo La Vie littéraire (1933). Él aplicaba esta frase sobre todo a los literatos, pero, en realidad, estamos ante un vicio ampliamente practicado por todo tipo de personas. Cuántas veces nos hemos aburrido como una ostra oyendo las interminables historias que otro hace de sus aventuras. Pero cuántas veces no habremos fastidiado nosotros mismos con nuestras historias, nuestras opiniones, nuestras elucubraciones. Solo que nosotros no nos acordamos del aburrimiento de los otros, lanzados como estábamos disfrutando con nuestros pavoneos o, por lo menos, con nuestra exhibición de hombre o mujer ricos en experiencias. Vale la pena meditar otra sentencia de otro autor francés con frecuencia citado aquí, el pensador moralista François de la Rochefoucauld (1613-1680), que en sus Máximas señalaba: «El gran placer que experimentamos hablando de nosotros mismos debe hacernos temer que no lo siente quien nos escucha».  La sobriedad y el autodominio al hablar nos ahorrarían no solo verdaderas y reales dificultades, sino también, más sencillamente, evitaríamos dar apariencia de mezquindad. Realmente, hablar de nosotros y de nuestras obras y pensamientos es lo más fácil, es el tema que mejor conocemos. Pero no somos el centro del mundo, ni siquiera una realidad tan importante que lo haga enmudecer para escucharnos. (Ravasi)


«A menudo nos jactamos de no aburrirnos, y somos tan presuntuosos que no aceptamos la idea de que podemos aburrir a otros» 


martes, 27 de septiembre de 2016

El sí y el no



Más allá de todos los horrores, siempre están las sonrisas de los niños, el crecer de la vegetación incluso en las cenizas volcánicas, la realización de muchos sueños audaces, la belleza de la inteligencia y de los atardeceres, y el amor humano. El sí es más fuerte que el no.

Quizá también hoy, al abrir las páginas del periódico, nos asalte la tentación de caer en el pesimismo. Nuestra humanidad parece terriblemente entregada al masoquismo, a hacerse el mayor mal posible. Sin embargo, tal visión global de la historia quizá esté equivocada. Nos invita a abandonar nuestras convicciones negativas la reflexión de D.C. Maguire en su Il cuore etico della tradizione ebraico-cristiana (1998). En el mundo todavía hay mucho amor, mucha belleza y mucha vida, desde la sonrisa de los niños a la retama que despunta entre la lava, desde las auroras y desde los atardeceres al tierno amor de dos novios o de una madre y un padre. Sopesando idealmente todo el «no», o sea, el horror y el mal de la historia, capaz de provocar tanto clamor, y el «sí», es decir, el amor y la belleza, no es verdad que prevalezca el primero. El segundo está más escondido y silencioso y por eso a menudo se piensa que está en minoría o se ha extinguido. Hasta el pesimista Sartre, filósofo tan proclive a considerar la nada y el mal como meta única de la humanidad, al final de la vida confesó que, teniendo en brazos al niño de unos amigos suyos, había llegado a la conclusión de que, si pusiera en el plato de una balanza todo lo que había escrito y en el otro la sonrisa de aquel niño, toda su obra resultaría una pluma frente a aquella hermosura y aquella alegría. (Ravasi)